Padres suficientemente buenos
Ser padre/madre no es fácil ni sencillo, nadie dijo que lo fuera y si alguien te dijo tal cosa, te mintió. Escuché el concepto de “padres suficientemente buenos” por primera vez en una ponencia del que fue el profesor que más me inspiró y que me motivó, sin él pretenderlo quizás, a estudiar Terapia Familiar: el bueno de Luis Rodríguez. En resumidas cuentas, vino a decir que veía a muchos padres preocupados por no ser los padres perfectos que querían ser, ante lo que él afirmó que sólo necesitaban ser “padres suficientemente buenos”, algo que se me quedó grabado. Pero ¿qué significa eso?
El término de “madre suficientemente buena” fue usado por primera vez por el psicoanalista y pediatra inglés Donald Winnicott allá por 1965. Simplificando mucho y sólo tomando lo que nos interesa ahora, con “madre suficientemente buena” Winnicott se refería a una mamá que no es “poco buena” (o mala), ni tampoco “excesivamente buena” (que también acaba siendo negativo), sino una mamá que da a su hijo y hace por él justamente lo que requiere para su óptimo desarrollo, sin caer en la negligencia ni tampoco en la sobreprotección o persecución de un ideal inalcanzable de “madre perfecta”. Es interesante tener en cuenta que el objetivo es ese mismo, ayudar a nuestros hijos a que sean capaces de desarrollarse y desenvolverse en este mundo, como niños, adolescentes y especialmente prepararlos para hacerlo como adultos en el futuro. Todo ello siendo conscientes de que vamos a cometer muchos errores, pero tratando de estar emocionalmente disponibles para nuestro hijo.
7 características de los padres suficientemente buenos
Ya, ya, pero ¿y eso cómo se hace? En primer lugar, como en tantos otros asuntos, cada persona y cada familia hace las cosas a su manera. Dicho esto, se han postulado 7 características principales que pueden definir a unos padres suficientemente buenos:
1. Protege: una madre/padre protege del peligro, no es el peligro. Un padre/madre que insulta, que golpea, que abusa sexualmente, no es un padre que protege, ya que no puede proteger a sus hijos ni de él mismo. Un padre que protege también protege a sus hijos de los peligros, de los vicios, de las cosas dañinas que hay en este mundo.
2. Enseña: un padre/madre suficientemente bueno enseña a sus hijos lo que sabe. No estoy diciendo que sea el profesor de los niños, sino que enseña a sus hijos cosas que les pueden servir y proveer de bienestar. También, enseña con el ejemplo cosas igualmente provechosas y saludables, y sus palabras son congruentes con sus acciones. Esto último es de gran importancia puesto que los hijos, se quiera o no, tienden a aprender de lo que sus padres hacen, donde no valdría el “haz lo que digo pero no lo que hago”.
3. Es una figura digna de identificación: La figura del padre/madre suficientemente bueno es una figura con la que el niño puede identificarse sin que ello suponga un riesgo para su salud ni su desarrollo e integridad. Por ejemplo, un niño que se identifica con un padre delincuente no cumple con esta característica, ya que esa identificación ofrecida por el padre, es un ofrecimiento nocivo, tanto para él como para la comunidad y para su descendencia.
4. Pone límites: un niño o adolescente puede creer que un“padre bueno” podría ser alguien que nunca le dice “no”, un padre que no pone límites, pero claro, estamos hablando de cómo lo puede percibir el niño/adolescente. Sin embargo, un padre suficientemente bueno sabe poner límites a sus hijos porque así les enseña a manejarse en el mundo, cuando sean como miembros adaptados en la comunidad y no como emperadores engreídos, despiadados y caprichosos. Aprender a tener límites y saber manejarse con ellos ayudará a los hijos en el futuro a desarrollarse y desenvolverse en el mundo real.
5. No le teme al contacto físico y afectivo: el papá/mamá suficientemente bueno no tiene problemas con el contacto afectivo ni le tiene miedo, es capaz de dar y recibir amor, tanto a través del cuerpo como a través de la palabra, de los gestos, de sus acciones. Se refiere también a papás que temen al contacto sin darse cuenta, refugiándose en el trabajo o en adicciones, privándose de tiempo con sus hijos, no jugando con ellos, solo cumpliendo con lo básico para sobrevivir. Es relativamente común ver padres que consideran que su única responsabilidad con sus hijos es proveerles de bienes materiales.
6. No teme a las labores de crianza: hace referencia a un padre/madre que sabe dar de comer a sus niños pequeños, que sabe enseñarles a controlar esfínteres, que sabe llevarlos al colegio, que sabe enseñarles a limpiarse, a vestirse, etc, porque tiene o está teniendo experiencia en todo ello, que los cría junto a su pareja (en caso de tenerla), no que se limita a dar dinero (o a veces ni eso). El modelo del padre/madre que “ayuda” a la pareja en la crianza, como si estuviera haciéndole un favor, no estaría dentro de esta característica.
7. Reconoce su vulnerabilidad y sensibilidad: es un padre/madre que reconoce sus afectos (que se deja “afectar”), que no es de piedra, que no pretende vender una falsa imagen de “padre adulto perfecto” imperturbable, rígido y sin matices, sino que no tiene problema en dejar ver que no es de piedra. También es un padre/madre que puede reconocer sus errores frente a sus hijos, desde una posición adulta y de madurez, no desde una posición infantil, explicando así que como ser humano comete errores y tiene dificultades.
Quizás podrás pensar que no es nada sencillo cumplir estas 7 características generales que acabo de describir brevemente, y lo cierto es que no, no es nada sencillo. Pero recuerda cómo empezó este artículo, diciendo que “nadie dijo que fuera fácil, y si alguien te dijo tal cosa, te mintió”.
Espero que este artículo te ayude a relajarte sabiendo que no has de ser el padre/madre perfecto e ideal, sino que puedes estar más que satisfecho siendo un padre/madre “suficientemente bueno”.
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Hola David.
Gracias a FB he vuelto a conectar con mucha gente y entre ellos te he encontrado a ti también.
Felicidades por haber acabado la carrera e imagino que trabajando de psicólogo. Fue un placer conocerte en la universidad aunque fuera por poco tiempo.
Me ha gustado mucho tu artículo por que lo has redactado de manera que todo el mundo pueda entenderlo y a lo mejor verse identificado. Mensaje corto, claro y al grano.
Felicidades!! Nunca dejes de brillar.
Un abrazo