Existen muchos tipos de familias, cada cual con sus valores, cualidades y complejidades. En este artículo explicaré cuáles son los 2 grandes tipos de familias que existen en función de cómo sus miembros se relacionan entre sí mismos y con las personas que no pertenecen a la familia
Los límites
En primer lugar, cabe explicar un concepto que será importante en este artículo: los límites. Según la RAE el límite se define como “línea real o imaginaria que separa dos terrenos, dos países, dos territorios.” En este caso, hablaremos de los límites que nos separan a unas personas de otras, a nivel emocional y relacional. Es sencillo ver los límites en el mundo físico en muchas ocasiones, pero no tanto así en las relaciones humanas. El aprendizaje sobre cómo funcionan los límites personales se produce desde la infancia ¿de quién lo aprendemos principalmente? Sí, una vez más, de nuestra familia de origen, principalmente de nuestros padres. Pondré un ejemplo rápido donde el límite es tanto físico como relacional. Un niño de 10 años quiere dormir todas las noches con sus padres ¿pondrán los padres un límite donde le digan que ha de dormir solo? ¿Le darán una explicación para ello o sencillamente le dirán que no y no atenderán sus emociones? ¿le permitirán dormir con ellos?
Existen 3 tipos de límites dentro de las relaciones interpersonales:
– Límites rígidos: como bien dice la palabra, límites muy marcados entre los miembros de la familia que dificulta y en ocasiones bloquea el contacto emocional entre ellos, así como la comunicación. Volviendo al ejemplo del niño, los padres le dirían que no, sin más, quizás de forma brusca y tajante, bloqueando la emoción del niño sin atenderla.
– Límites difusos: los límites no terminan de estar claros, no se sabe dónde empiezan y dónde terminan las emociones de una persona y la otra, estando mezcladas y conectadas entre sí. En el caso del niño, sería si los padres le permiten dormir con ellos y además se ponen a contar sus problemas íntimos junto al niño en la cama y comparten con él sus emociones de tal manera que el límite entre padres e hijo, esa línea, se difumina y no termina de estar clara.
– Límites claros: los más saludables y deseables. Se establecen límites claros que son positivos para que la familia se estructure y a la vez se atienden las necesidades emocionales individuales. Sería decir al niño que no puede dormir con los padres pero en este caso atendiendo a sus necesidades emocionales. Entenderemos mejor ahora cómo funcionan estos límites dentro de una familia y las implicaciones que pueden tener.
Tipos de familia
En términos generales, existen dos tipos de familias en función de los límites que establecen entre sus miembros y con los miembros de fuera de la familia. Estos dos tipos se sitúan en los “extremos”, pero existe un amplio rango y espacio entre ambos donde se pueden situar las familias. Estos dos tipos de familias son:
- Familias aglutinadas / fusionadas: o como mi profesor decía, familias “piña”, algo que sacaba de la frase que decían algunas familias de “nosotros somos una piña”. Pues sí, como los piñones en una piña, todos bien pegaditos entre sí a nivel emocional. Y en muchas ocasiones a nivel físico, suelen ser familias que viven cerca los unos de los otros. En estas familias predominan los límites difusos entre sus miembros, están todos conectados emocionalmente. Todos saben de todos. Si uno sufre, sufren todos como si les pasara a ellos. Si ocurre algo por lo que alegrarse, se alegran todos como si les pasara a ellos. Todos son uno, una piña. Como punto “positivo”, son familias en las que hay mayor probabilidad de ser atendidos a nivel emocional, de ayudarse entre sí, donde se suele recibir más afecto, sea de un modo u otro Suele existir mayor sentimiento de pertenencia. Como punto “negativo”, suele ser complicado para una persona diferenciarse, sentirse un individuo independiente y mirar los por intereses propios, ya que en muchas ocasiones se siente la necesidad de mirar los por intereses de la familia por encima de los propios. Son habituales los trastornos de ansiedad en jóvenes que vienen dentro de estas familias por sentirse agobiados y “atrapados”, experimentando dificultad a la hora de seguir la necesidad de cualquier adolescente de diferenciarse de su familia y encontrar algo de espacio propio.
Por otro lado, los límites de la familia respecto al exterior son rígidos. Es decir, no permiten que personas externas a la familia conozcan qué ocurre en la familia. Les será mucho más difícil permitir que, por ejemplo, un profesional de la psicología conozca su situación. Son familias más herméticas y cerradas respecto a las personas ajenas a ella.
- Familias desligadas: mi profesor las llamaba familias “sálvese quien pueda”. Si en el anterior caso todos somos uno y todos vamos a una, en este caso cada cual va a la suya. Antes hablábamos de una piña, ahora podríamos hablar de islas independientes cuyos habitantes se llaman por teléfono una vez al año para saber que siguen vivos y poco más, llevando las metáforas al extremo. Los límites entre los integrantes de la familia son rígidos: yo no sé de tus problemas, tú no sabes de los míos. Yo no te ayudo con tus problemas ni te pido ayuda con los míos. En contraposición con las familias aglutinadas, suelen vivir más lejos los unos de los otros, tanto a nivel físico como emocional. Como punto “negativo” suele faltar esa nutrición y atención emocional, ese afecto y ese sentimiento de pertenencia. Como punto “positivo” la facilidad para tener espacio propio y diferenciarse es mucho mayor, ya que la familia casi te invita a ello y te da facilidades.
Por otro lado, los límites con el exterior son más difusos. Es mucho más sencillo que alguien ajeno a la familia tenga acceso a conocer qué piensan y sienten los integrantes de la familia, más probable que cuenten su situación a alguien de fuera de la misma.
Como ya he dicho, he tratado de mostrar ambos tipos de familia como dos polos, pero existen términos medios entre ambos. Por ejemplo, ante un suceso como el divorcio de uno de los hermanos, en una familia aglutinada todos lo sabrían al momento y lo sufrirían todos, conociendo muchos de ellos los detalles y pormenores. En principio uno podría pensar que el divorcio sólo le ocurre al hermano que se divorcia, pero por decirlo de algún modo “le ocurre a toda la familia”. Sin embargo en una familia desligada, es posible que un hermano se divorcie y el resto no lo sepa durante meses o años y que al enterarse, no hablen más que un par de palabras sobre ello. Esto son dos “polos opuestos” pero existe una gran diversidad de posibilidades entre ambos.
Lo ideal es tender a los límites claros, donde exista esa atención y nutrición emocional para los hijos y a su vez se les permita tener el espacio para ir encontrando su espacio como individuos. Como en tantas otras cuestiones, el equilibrio es tan deseable como difícil de conseguir. Espero que este artículo te haya ayudado a acercarte un poquito más a él.
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